Aunque aún no ha habido reacción oficial desde el grupo armado palestino a la muerte de su líder, Yahya Sinwar, el partido milicia chií libanés confirma una escalada en próximos días y que está utilizando misiles guiados de precisión. Ankara advierte: "No debería haber guerra por la estabilidad y seguridad de los pueblos, pero si Irán actúa en defensa propia, tiene su derecho".
El alto cargo del partido chií se trataría de Husein Muhamed Auda, responsable de coordinar el lanzamiento de cohetes contra Israel desde el distrito meridional de Bint Jbeil.
La Fuerza Provisional de la ONU para el Líbano acumula ya 20 heridos por ataques de Israel, que sostiene que sus cascos azules son escudos humanos de Hizbulá.
La Cúpula de Hierro, la Honda de David y el sistema Flecha suman un escudo triple tremendamente eficaz, pero no cubren el 100% de los ataques: el mortal impacto de drones de Hizbulá de ayer pone en evidencia sus lagunas.
La UNIFIL reubicó temporalmente a 300 pacificadores y tiene previsto el traslado de otros 200 según la situación de seguridad. Indonesia, de donde eran los dos militares heridos por un tanque israelí, reclama una investigación.
El Ejército de Israel ha indicado que sus bombardeos contra la capital libanesa, Beirut, durante la noche del miércoles tuvieron como objetivo "almacenes de municiones".
La represalia de Tel Aviv será "significativa", dicen funcionarios de EEUU, y probablemente combinará ataques aéreos contra objetivos militares y ataques clandestinos como el que mató al líder de Hamás, Haniyeh, en julio.
EEUU considera que Hizbulá "ha cambiado el tono" y quiere un alto el fuego porque está "en la cuerda floja". También afea a Tel Aviv que ice su bandera en la zona ocupada del sur de Líbano.
Más de 2.000 personas han muerto ya por los ataques de Israel y un millón han tenido que dejar sus casas. 250.000 han escapado a Siria, que lleva desde 2011 en guerra. Los refugios están hacinados, proliferan las enfermedades y no se ve el fin.
Sus combatientes experimentados, especialmente en Siria, y su armamento, sofisticado gracias al apoyo de Irán, son sus bazas para no dejar que Tel Aviv avance.