Desde el grupo Identidad y Democracia que engloba a las fuerzas de ultraderecha aseguran que el político alemán ha dañado "la cohesión y la reputación" del colectivo.
La idea lleva tiempo sobre la mesa, porque son la segunda fuerza en intención de voto e Interior alerta del riesgo para la seguridad nacional. Pero una reunión con neonazis para forjar un plan antiinmigración ha devuelto el problema al primer plano.
"El futuro de nuestra democracia no depende del volumen (con que griten) sus enemigos, sino de la fuerza de aquellos que defienden la democracia. Demostremos que juntos somos más fuertes", dice el presidente Steinmeier.
La derecha radical esconde sus formas y edulcora sus mensajes, pero su programa es el que es y acaba saliendo a la luz. Ojo: son segundos en las encuestas.
"En sucesivas declaraciones del partido se observa un concepto étnico del pueblo y se cuestiona el respeto a la dignidad para determinados grupos de población".
La AfD, que ocupa la segunda posición en intención de voto a escala nacional, recibió en los primeros seis meses del año un donativo por 265.000 euros.
Tras unas declaraciones polémicas de su líder, la formación conservadora reacciona como gato panza arriba y sale en tromba a confirmar el cordón sanitario contra la derecha radical de fuerzas como Alternativa para Alemania.
Esta vez no ha habido cordón sanitario posible, porque el candidato ultra ha logrado más de un 52 % de los votos en las elecciones locales de Sonnerberg.
El número de miembros de la extrema derecha subió el año pasado a 38.800, un 14,5 % más que en 2021, como los delitos y actos violentos de la ultraderecha, que llegan a los 23.493, o sea, un 3,8 % más.
AfD logra un punto más que en el último estudio y alcanza un máximo histórico de apoyo, al nivel de los socialdemócratas. Se recupera la CDU, tras el adiós de Merkel.
En cuatro años se ha dejado un millón de votos. Los expertos apuntan a la crisis del covid como detonante, y al cordón sanitario realizado por el resto de partidos.
60,4 millones de ciudadanos están llamados a votar para pasar página y lo que auguran las encuestas es una forzosa alianza, posiblemente a tres, para llegar a la cancillería.
La decisión se ha tomado después de que la publicación alemana ‘Zeit Online’ revelara que Lueth se describía ocasionalmente como “un fascista” y se vanagloriada de sus antepasados “arios”.
La crisis política de Turingia, donde por primera vez dos partidos demócratas han roto el cordón sanitario contra la AfD, pone a prueba el bloqueo a los radicales