Quizás se debería entender este muy limitado indulto como un paso previo y un simple intento de volver a poner las fichas en un tablero que un violento puntapié echó por tierra.
Chile viró el pasado fin de semana a la izquierda en las urnas y castigó a los partidos tradicionales en la distribución de la convención encargada de redactar la nueva Constitución, que enterrará el texto redactado en tiempos de Pinochet.