Incendian vehículos y causan disturbios en Brasilia, cerca del hotel donde se hospeda Lula da Silva, por el arresto de un cacique indígena sospechoso de apoyar un golpe de Estado.
El triunfo de Lula da Silva en Brasil ha sido recibido como un respiro para el planeta y como un síntoma de que las políticas medioambientales se ponen en el foco de los programas políticos, al menos de la izquierda.
La reacción del perdedor será fundamental para la democracia después del resultado electoral más ajustado en el gigante sudamericano tras el fin de la dictadura.
El coordinador de la campaña electoral ha roto el silencio del clan familiar mientras su padre se mantiene en silencio sin reaccionar ante la presión de sus aliados.
Cerca de 20 horas después de concluir el escrutinio el presidente saliente sigue sin pronunciarse ni reconocer la derrota. Mientras, Lula Da Silva ya prepara su camino al palacio presidencial y espera poder iniciar el proceso de transición en un plazo de 48 horas.
Lula ha ganado, y con él ha ganado la esperanza de muchas personas de aquel y de este lado del Atlántico. La esperanza de que la democracia no solo sobreviva en Brasil, sino que salga fortalecida.
Los partidarios del Partido de los Trabajadores han festejado el que será el tercer mandato de Da Silva en la calle, en una jornada marcada por el silencio de Bolsonaro y la decepción entre sus simpatizantes.
Según ha confirmado 'El País', el actual presidente pasa la mañana en la residencia de los presidentes en Brasilia sin salir a reconocer los resultados de las elecciones mientras se suceden las felicitaciones internacionales y las llamadas a la paz y a la democracia.
El candidato que apoya el Premio Nobel de Literatura pierde los comicios presidenciales ante un Lula da Silva que vuelve por tercera vez a gobernar el país.
El ganador de las elecciones en Brasil asegura que “es la hora de reunir las familias y rehacer los lazos de amistad rotos por la propagación criminal del odio”.
El presidente del Gobierno, Yolanda Díaz, Joe Biden y los líderes de América del Sur, los primeros en felicitar a Lula da Silva por su victoria en Brasil.