La violación colectiva en Brasil muestra la espeluznante aceptación de la violencia contra la mujer
Más que aceptarse, la violación se enseña. Desde que somos pequeñas, nos enseñan a protegernos. Se supone que, por pertenecer al sexo femenino, seremos atacadas y violadas en algún momento de nuestras vidas (y así es). Sin embargo, para los chicos, el culto al falo y a las piernas abiertas, libres y dispuestas, está a la orden del día.