Los vecinos y visitantes se congregan alrededor de las hogueras, símbolo de purificación y renovación, compartiendo historias y deseos para el nuevo ciclo.
Entre mitos y tradiciones cruzadas, ramas que se tocan o diferencias de calado, el planeta sueña y se esperanza de múltiples maneras. No faltan nunca la luz y la paz.
Un barco lo lleva desde el río Manzanares a Bélgica, Países Bajos o Alemania, junto a su paje, Pedro. A los niños que no se han portado bien se los lleva de vuelta, ojo.
Los ecologistas han planteado un debate que aún no se sabe con qué apoyos contará, en un país donde los festejos ya se habían limitado al sur, donde perviven fuertes.