El tirano afín al gobierno de Vladímir Putin muestra su clara oposición a La Declaración de París, una serie de garantías en materia de seguridad en relación con el conflicto rusoucraniano.
El presidente de EEUU no ha dudado en abrir nuevamente el melón de la OTAN, la financiación y el Nobel de la Paz horas después de apresar dos petroleros en el Atlántico y el Caribe.
Si esta ofensiva se materializase finalmente, supondría el fin de la OTAN, pues significaría que el aliado más fuerte de la alianza estaría atacando a un socio más pequeño.
Su utilización por parte de Kiev ha hecho gran mella en puntos claves de las tropas rusas, que se han visto mermadas debido a la gran exactitud de los golpes asestados por Ucrania.
Moscú se encuentra perfeccionando sus sistemas no tripulados para provocar una destrucción total en zonas estratégicas de Ucrania. Sin embargo, esta nueva trampa es compleja y desde Kiev tratan de esquivarla a toda costa.
La Coalición de Voluntarios ha acordado garantías de seguridad vinculantes para Ucrania con la aprobación de EEUU. Starmer ha anunciado que Reino Unido y Francia crearán centros militares en Ucrania tras la paz. Mientras tanto, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha dejado claro que Alemania no desplegaría tropas en Ucrania, sino en país vecino.
Según Kiev, la estrategia consistió en un plan minuciosamente diseñado y afirman que ha dado sus frutos, después de que Moscú creyera su versión. Pese a ello, la información no ha podido contrastarse de forma independiente.
El presidente de EEUU irrumpió en 2025 imponiendo la transaccionalidad y pasando del multilateralismo. Toca redibujar la política exterior, empezando por Europa. El CIDOB aporta 10 claves y cuatro tipos de protagonistas para entender lo que viene.
Británicos y franceses dispuestos a enviar miembros militares al país gobernado por Zelenski para supervisar un posible tratado de paz entre dicha nación y Rusia.
Budanov era hasta ahora el jefe de la Inteligencia militar en Ucrania y su nombre había sonado incluso para dirigir el Ministerio de Defensa. Ha sido una figura clave en el intercambio de prisioneros y está más que señalado por Moscú.
La aparición en el frente ucraniano de un D-74 de 122 milímetros, un modelo soviético de los años cincuenta que no figura en los inventarios rusos, apunta al desgaste extremo de la artillería de Moscú y a posibles suministros externos.