Por qué son tan graves los mensajes de Yemen: negligencia e insidia, Vance al mando y desprecio a la UE
Un periodista de la revista 'The Atlantic' fue incluido accidentalmente en un chat de grupo en el que altos funcionarios estadounidenses discutían planes de ataques contra los rebeldes hutíes, a principios de este mes.

La Casa Blanca confirmó esta madrugada que un periodista de la revista The Atlantic fue incluido accidentalmente en un chat de grupo en el que altos funcionarios estadounidenses discutían planes de ataques contra los rebeldes hutíes de Yemen, a principios de este mes. El grupo incluía al vicepresidente J.D. Vance; al secretario de Defensa, Pete Hegseth; al secretario de Estado, Marco Rubio; al asesor de seguridad nacional Mike Waltz; al subjefe de gabinete Stephen Miller, y al director de la CIA, John Ratcliffe, un total de 18 funcionarios que estaban tratando planes calificados como alto secreto.
¿Es apenas un desliz sin importancia? En absoluto. Es un patinazo de primer orden, que no debería ser ni imaginable en los mandatarios del país más poderoso de la tierra. El presidente Donald Trump justo acusó en 2016 a su competidora demócrata, Hillary Clinton, por no proteger sus emails personales y ahora es su gente la que abre la puerta a un civil, un informador, de un conflicto armado de posibles consecuencias de calado, ya que tras los hutíes está Irán.
Es una de las indiscreciones de seguridad nacional más formidables de los últimos años, se mire el país que se mire. Y de ella se extraen conclusiones poco tranquilizadoras, como la actitud arrogante hacia los secretos de EEUU y la seguridad de las fuerzas estadounidenses en una misión mortal.
El mensaje grupal, revelado el lunes en un artículo del editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg (el agregado al chat sin querer), da a entender que hay un proceso de seguridad nacional laxo y, también, incompetente, pues nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando, en un momento en el que la nación enfrenta un mundo de amenazas y hasta Trump, por ejemplo, llama a producir en casa el máximo de medicinas posible porque EEUU los necesitaría si hubiera problemas, "incluidas guerras".
"Esto ha sido una negligencia grave", declara Ryan Goodman, exfiscal especial del Departamento de Defensa, a la CNN. "Esos son los términos del estatuto penal: 'negligencia grave en el manejo indebido de información clasificada'... si se divulga a alguien no autorizado. Y en su llamada había un periodista. Eso significa que, de hecho, hubo una divulgación". La falta de arrepentimiento público, y mucho menos de renuncias, de altos funcionarios, refleja una Casa Blanca que opera en una cultura de impunidad y ha llenado el Departamento de Justicia y el FBI –de los que normalmente se esperaría que iniciaran investigaciones inmediatas– con ultraleales al presidente. No hay disidencia posible, eso ya lo aprendió Trump en su primer mandato: quiere leales, nada más.
Expertos en seguridad nacional expresaron en Axios su incredulidad e indignación ante la posibilidad de que Waltz -que es a quien se señala- cometiera semejante error y discutieran planes de guerra sensibles en Signal, tan expuesto. El Gobierno de EEUU no permite el uso de Signal para transmitir información clasificada o detalles operativos como los de estos ataques a Yemen. Es una aplicación encriptada que, sin embargo, se encuentra en teléfonos que son vulnerables a la penetración de servicios de inteligencia extranjeros, lo que también sugiere desprecio por las leyes estrictas sobre el manejo de material clasificado. A las suyas propias.
Algunos abogados de seguridad nacional sugirieron que Waltz podría haber violado la Ley de Espionaje al coordinar planes de "defensa nacional" de forma tan descuidada.

Muchas preguntas
Surgen muchas preguntas al respecto, para las que aún no hay respuesta, ya que la gente de Trump está echando balones fuera y critica sencillamente al periodista que, de casualidad, acabó dentro. Por ejemplo, como ha denunciado esta madrugada el Partido Demócrata, la idea de que los altos funcionarios de Trump discutieran un asunto tan delicado "fuera de un entorno altamente clasificado" es "alucinante". Aún más sorprendente es el hecho de que Hegseth, secretario de Defensa, publicara detalles operativos de los ataques a ls hutíes, incluyendo información sobre objetivos, armas y secuencia de los ataques, según The Atlantic. Muy detallado y en un entorno atacable.
Además, la Casa Blanca no ha explicado por qué los funcionarios implicados no utilizaron las instalaciones disponibles para discusiones clasificadas, incluidos teléfonos seguros o sistemas informáticos blindados, más lugares como la Sala de Situaciones de la Casa Blanca o las instalaciones de información compartimentada sensible (SCIF) disponibles en sus agencias, en todo Washington y cuando viajan al exterior. Todos hemos visto esas salas secretas de crisis en las películas, pero no son ficción. Están para usarse.
No hay indicios de que los múltiples ataques contra los rebeldes hutíes respaldados por Irán en Yemen estuvieran comprometidos, al final se llevaron a cabo como estaba previsto y como se contó en el chat, pero discutir estos asuntos fuera de ámbitos clasificados "pone en riesgo la seguridad de las fuerzas estadounidenses en combate", dicen los opositores de Trump. Es una imagen especialmente negativa para Hegseth, quien prometió restaurar el sentido común en el liderazgo del Pentágono y hacer todo lo posible para proteger a los combatientes. No es este el camino.
El incidente parece confirmar los temores de los críticos que advirtieron que Trump llenó los puestos nacionales más altos con funcionarios sin experiencia, pero que, en cambio, fueron elegidos por su impacto, incluyendo a Hegseth, que tiene como mérito haber sido presentador de Fox News. La decisión involuntaria de Waltz, un boina verde experimentado y condecorado en combate, de añadir a Goldberg al chat de Signal es especialmente desconcertante.
Más: la charla también plantea la pregunta de qué otras conversaciones ultrasecretas sobre seguridad nacional se han desarrollado igualmente fuera de entornos clasificados y seguros; desde que Trump regresó a su despacho de cortinas doradas ha estado hablando de Gaza, de Ucrania, de aranceles, de carrera espacial... Puede haber antecedentes.
Ahora está por ver si se aplica la Ley de Espionaje y si hay consecuencias. Dicen analistas a medios como el New York Times que si los implicados fueran funcionarios de menor rango esta investigación estaría en marcha desde anoche mismo.
Llueve sobre mojado porque Trump fue acusado penalmente de acaparar documentos de seguridad nacional en condiciones inseguras en su resort Mar-a-Lago, tras dejar el cargo en 2021. El caso fue desestimado, con mucha polémica, por un juez de Florida, designado precisamente por el republicano el año anterior. Y a principios de su primer mandato, el presidente compartió información altamente clasificada con el ministro de Asuntos Exteriores ruso y el embajador ruso en Estados Unidos en la Casa Blanca. Poco después, las agencias de inteligencia estadounidenses extrajeron a una de sus principales fuentes encubiertas dentro del Gobierno ruso.
"Hay un fuerte toque de hipocresía en el hecho de que altos funcionarios compartan información clasificada a través de una aplicación de terceros. Después de todo, Trump y varios de sus asesores criticaron incesantemente a la candidata demócrata de 2016, Hillary Clinton, por la información clasificada encontrada en su servidor privado tras su servicio como secretaria de Estado. Y varios funcionarios actuales ya han iniciado investigaciones sobre filtraciones, incluyendo a Hegseth en el Pentágono", escribe sin recato Stephen Collinson, el hombre de la CNN en la Casa Blanca.
Los detalles
El relato de los textos del chat contiene detalles fascinantes y aterradores, a la par. Sugieren que el número dos, Vance, a pesar de su firme apoyo público a las posturas de Trump, no apoyó inicialmente los ataques contra los hutíes. También que tiene un poder y una mano en política exterior que no han tenido otros segundos en la Administración de EEUU. "Creo que estamos cometiendo un error", dice Vance, literalmente. "No estoy seguro de que el presidente sea consciente de lo incoherente que es esto con su mensaje sobre Europa en este momento", añade.
Argumentó que la libertad de navegación en el Mar Rojo es mucho más importante para Europa que para Estados Unidos en términos económicos, que los ataques podrían provocar un aumento de los precios del petróleo y que retrasarlos un mes le daría al gobierno más tiempo para presentar su caso ante el pueblo estadounidense. Posteriormente, Vance le dijo a Hegseth: "Si cree que deberíamos hacerlo, adelante". Un portavoz de Vance declaró a The Atlantic que él y Trump mantuvieron "conversaciones posteriores" sobre los ataques y "están totalmente de acuerdo".
Y el vicepresidente, Hegseth y el alto funcionario de la Casa Blanca, Miller, comparten también su desprecio por los aliados de EEUU, coincidiendo en que deberían verse obligados a remunerar a Washington por los ataques, ya que impulsarían sus economías al restaurar la libertad de navegación tras meses de ataques hutíes.
El mayor rechazo es a los políticos europeos. Si Vance se opuso a los ataques, en parte, era porque, en su opinión, beneficiarían principalmente a Europa y, por lo tanto, deberían ser ejecutados por los europeos. Incluso después de que Waltz y otros respondieran con pruebas de que solo Estados Unidos podía ejecutar semejante operación, Vance replicó: "Odio tener que rescatar a Europa otra vez". "Comparto plenamente su rechazo a los aprovechamientos europeos. Es PATÉTICO", respondió Hegseth, en mayúsculas.
Hay un usuario identificado como "SM" (posiblemente Stephen Miller, dice Axios) que añadió que se asegurarían de que los europeos y los egipcios supieran "qué esperamos a cambio" y planteó la pregunta: "¿Si Europa no remunera, entonces qué?". "Si EEUU logra restaurar la libertad de navegación a un alto precio, es necesario obtener algún beneficio económico adicional a cambio", continuó. No está claro qué compensación pretendía EEUU de sus aliados europeos por los ataques en Yemen.

Las reacciones
Los demócratas, que luchan por ganar terreno contra Trump, aprovecharon el informe de The Atlantic para intentar pintar una imagen de una administración imprudente. "El secretario de Defensa, que estaba en esa cadena, debe ser la persona menos calificada que jamás haya dirigido el Pentágono en la historia de Estados Unidos", declaró el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries.
Y el senador demócrata por Delaware, Chris Coons, declaró que debería haber una audiencia de supervisión y rendición de cuentas de inmediato. "Todos y cada uno de los funcionarios del gobierno en esta cadena de mensajes han cometido un delito, aunque sea accidentalmente", tuiteó. "No podemos confiar en nadie en esta peligrosa administración para mantener a los estadounidenses seguros".
Trump fue informado sobre el artículo de la polémica el lunes por la tarde. El presidente expresó su desprecio por el periodista, Goldberg, quien estuvo detrás de otro artículo durante el primer mandato del republicano, en el que se afirmaba que Trump se refería a los estadounidenses caídos en guerra como "tontos" y "perdedores". Hasta el momento, el magnate respalda a su equipo y no tiene planes de despedir a Waltz. Insiste en que no sabía nada del chat en Signal.
El secretario de Defensa, Hegseth, arremetió contra Goldberg tras aterrizar en Hawái esta noche, llamándolo periodista "engañoso y muy desacreditado" y negando que alguien estuviera "enviando mensajes de texto con planes de guerra".
Para obligar a alguien a dimitir podría ser necesario que el presidente admita que se equivocó al elegir a algunos funcionarios clave de seguridad nacional que muchos de sus críticos -e incluso algunos senadores republicanos- advirtieron que no estaban a la altura del trabajo.