El párroco está siendo investigado por los presuntos delitos de amenazas y agresión sexual. Hubo dos supuestos episodios, uno en el que le pidió ser masturbado y, otro, en el que pidió una felación en el interior de la iglesia.
Uno de los hombres que recibió la llamada aseguró que aunque la voz era "igual que la del obispo, muy calmada y serena", el horario y la prisa que el sujeto tenía le hizo desconfiar.
Su diócesis, al conocer la denuncia de la pareja del religioso, sólo lo trasladó de parroquia. Insiste en que no conocía el contenido de los vídeos, en los que aparecen mujeres narcotizadas sometidas a abusos sexuales.
Sostiene que la novia del religioso les habló de ellos, pero no de su contenido. Ahora se ha sabido que el arrestado denunció antes a su pareja por el robo de los discos duros donde tenía el material con las supuestas violaciones a mujeres.
"Nos lo hemos tomado muy mal, nadie se puede imaginar una cosa así", explican los vecinos de las localidades malagueñas, que nada sospechaban del ahora detenido.