¿Es posible una cultura sin miedo?
De toda la paleta de registros de emociones y sentimientos que experimenta el ser humano, el miedo, quizá junto al placer, es quizá el más universal. Frente al placer, sin embargo, que sacia, el miedo puede ser azote sin límite, insaciable, perseguidor y castigador constante, convirtiéndose así en el maligno todopoderoso.