Aunque España e Italia comparten raíces y carácter abierto, hay una costumbre española que sigue descolocando a nuestros vecinos mediterráneos: los horarios imposibles.
Aunque las cenas de empresa suelen ser un espacio de distensión, no se debe perder la cordura. Andrea Vilallonga, especialista en comunicación e impacto positivo, comparte unos consejos prácticos para no desencajar.