Celia y Álvaro llevan cinco años navegando por el mundo, pero reconocen que no todo es paradisiaco: una avería en el Atlántico y un desastre en Panamá casi hunden su proyecto.
Lo más impresionante de la embarcación no son los salones ni la piscina, sino lo que no se ve: unas 280 millas (450 kilómetros) de cableado ocultos tras los paneles de madera y metal pulido.