Tengo 98 años, estoy casada con un hombre mucho más joven y este verano volveré a practicar windsurf
La historia de Mariuccia es una lección inmensa.

Hay quien dice que la edad es sólo un número. Y Maria Carla Rivano, más conocida como Mariuccia, es de esa opinión. No en vano, sus relucientes 98 años no le impiden hacer prácticamente de nada. Y eso que, explica con humor, "tengo una tos como el papa Francisco",
Por fortuna, no hay ni rastro de esa neumonía que tanto temía. Por eso, ya hace planes para el verano, presumiendo de un modo de vida basado en "renovar mi rutina, para no aburrirme", como reconoce al Corriere della Sera.
Mucho deporte, casi a diario llega a decir, "medio litro de agua a temperatura ambiente", suplementos de potasio y magnesio para los huesos y la presión arterial, zumos, infusiones y comer "de todo, pero con criterio". Estas son las claves para una longevidad a la que ella resta todo mérito.
Mariuccia se quedó viuda a los 80 años. Entonces decidió "reinventarse". Con los años conocería a su actual marido, Mauro, un hombre 30 años más joven que ella con el que ha vuelto a vivir de todo.
Aunque reconozcan que son "diferentes"; muy calmado él, un torbellino de energía ella. Pero es mucho más lo que les une, especialmente porque confiesa que "cuando hay alguien en casa con quien hablar, todo lo demás pasa a un segundo plano".
Ya cumplidos los 80 se estrenó en el golf y recién estrenados los 90 tomó las primeras lecciones de piano, el mismo que había comprado para sus nietos. Y ahora a los 98 tiene ganas de regresar a Cerdeña para "volver a hacer windsurf", aunque la vela empiece a "hacérseme pesada", reconoce, sin ápice de asombro.