Los jardineros dan el ultimátum para trasplantar el bonsái entre marzo y abril para lograr garantizar su longevidad
Depende mucho de su edad y de la especie que se trate.

Los bonsáis se consideran un arte que trata de cultivar árboles y plantas, normalmente arbustos, controlando su tamaño para que permanezcan de un tamaño muy inferior al natural, todo ello mediante técnicas de poda y transplante muy minuciosas.
Esta técnica milenaria china se conoce por la palabra japonesa bon, "bandeja", y sai, "árbol". Es decir, que se tiene en cuenta tanto la maceta o continente como la planta o contenido de la misma.
Uno de los puntos claves es trasplantar el bonsái a otra maceta, para lo que los expertos recomiendan hacerlo al comienzo de la primavera, es decir, entre finales de marzo y principios de abril.
Según recogen en el medio francés Journal des seniors, el trasplante no es que pase a una maceta más grande sino que tiene como "objetivo principal es la renovación del sustrato, que con el tiempo se va agotando de nutrientes y se compacta, limitando así la aireación de las raíces" evitando así la proliferación de enfermedades.
Además, durante el trasplante se recomienda podar las raíces para que proliferen pequeñas raíces nuevas y se estimule su crecimiento. Según este medio, durante la primavera "el bonsái emerge gradualmente de su letargo invernal y se prepara para entrar en la fase de crecimiento".
Sin embargo, la frecuencia está condicionada por el tipo de planta y por su edad. Si es joven y tiene menos de cinco años, debe hacerse cada año o cada dos años, mientras que si tiene más de cinco años, el tiempo de trasplante oscila entre tres y cinco años. Esto está condicionado por si son especies de crecimiento rápido, como arce o ficus, con más frecuencia, o lento, como pino o enebro, que se da con menor frecuencia.
Como cualquier planta, los bonsáis deben ser trasplantados cuando las raíces asoman por los agujeros de drenaje de la maceta.
A la hora de elegir una maceta, según este medio, debe ser de tamaño medio ni demasiado grande que estimule el crecimiento de las raíces en detrimento del árbol ni muy pequeña que pueda limitar su desarrollo. Con respecto al material, recomiendan que sean de cerámica y siempre con suficientes agujeros de drenaje para que las raíces no se pudran.
El sustrato debe ser específico para bonsáis y en Journal des seniors apuntan a una combinación de un 50% de akadama, que retiene la humedad y los nutrientes; un 25% de piedra pómez o puzolana que favorezca el drenaje y la aireación, y un 25% de grava fina que previene la compactación del sustrato. Evitar siempre el sustrato común de plantas ya que retiene demasiada humedad para los bonsáis.
A la hora de trasplantar cuidadosamente un bonsái de una maceta a otra hay que retirar el sustrato anterior, podar con cuidado las raíces dañadas sin superar el corte de un tercio de las mismas, colocar una rejilla sobre los agujeros de drenaje y añadir una capa de sustrato en el fondo e ir colocando alrededor del bonsái en la maceta poco a poco el sutrato apisonando ligeramente. Tras esto se recomienda regar y evitar la luz solar directa durante las dos primeras semanas.