Shego: "En el rock hay menos punk y más pijo que en el urbano"
El grupo madrileño de punk, parte del programa RADAR de Spotify en 2024, dio el relevo este martes a los artistas seleccionados para este 2025.

Durante la pandemia del covid-19 hubo grupos y artistas que tuvieron que hacer esfuerzos para seguir adelante. Pero a pesar de las inclemencias, hubo también caldo de cultivo para que nacieran algunos como fue el caso de Shego. Maite y Raquel, ambas voz y guitarra, iniciaron este proyecto con esencia y actitud punk con el que llegaron a un gran público con temas como oh boi o Vicente Amor, donde abordaban no sin ironía la complacencia que se les pide a las mujeres y el paternalismo de un prototipo de machito.
Tras el éxito de estos sencillos, en 2023, ya con la incorporación de Charlotte al bajo, lanzaron su primer disco Suerte, chica en el que continuaban experimentando con su sonido más ácido combinando con letras crudas como estoy cachonda o e incluso toques electrónicos con temas como Steak tar tar.
La acogida de este disco y la proyección del grupo las hizo entrar en el programa RADAR España 2024 de artistas emergentes de Spotify, creado en 2020 a través del que la plataforma de streaming ha potenciado la carrera de más de 40 artistas entre los que se encuentran otros nombres como Judeline, Quevedo, Saiko, Belén Aguilera o Morad.
Este 2025 después de que el 6 de febrero publicasen su segundo LP, No lo volveré a hacer, y que lleguen a la madrileña sala La Riviera este 28 de marzo con un sold out, han ejercido como "madrinas" de los artistas RADAR España 2025 de Spotify: Julieta, Barry B, Vera GRV, céro y LUSILLON.
Sin el hábito de monjas rojo en el que aparecen en la portada de este último trabajo, fruto del humor que las caracteriza, Raquel, Maite y Charlotte aseguran que la clave para este disco ha sido la terapia y no solo la ruptura que se puede destilar de algunas canciones como arghHhh! o Aunque duela.
"Evidentemente está el tema de la ruptura, pero también está lo que hay después de eso. El cómo puedes sanar eso y cómo te encuentras tú misma respecto a eso, no solo se queda en la ruptura. Investiga otras cuestiones", asegura Raquel.
¿Cómo vivisteis ser Artistas RADAR 2024 y qué es para vosotras ejercer ahora como "madrinas" de esta edición?
Charlotte: Yo estoy contenta de ver el cambio. Ya echo de menos ser artista radar de repente. El año pasado fue divertido, no esperábamos lo que iba a pasar que fue lo que pasó durante todo el año. Hemos hecho muchas cosas de repente, lo siento y lo recuerdo con ilusión.
Raquel: Creo que ha sido muy familiar, algo que no me esperaba en la relación con ellas. Evidentemente lo que nos podíamos imaginar era estar en playlist y tal, que eso ha ocurrido mucho además. Pero que hayan sido tan cercanas con cosas como lo que hicimos en Barcelona con ellas o cuando estuvimos en el show de Saiko. Fue muy cercano y no se ha sentido como que a estas las cogemos un ratito un año y luego nos olvidamos. Es algo muy de ‘tú a tú’ y eso es muy guay. De los de este año siento que es muy guay porque hay gente de este año que es tochísima.
Maite: Sí, a mí también. Hay gente como que me ha impresionado muchísimo al ver que hay gente más conocida que nosotras entre los artistas RADAR de este año. Es un poco de apertura para que lleguen a más gente, pero está Barry B, Lusillón, Julieta.
Raquel: Son tochísimos, pero si les ayuda a petarlo más pues pa’lante.
Este último disco, el No lo volveré a hacer, ¿es más de arrepentimiento o de aprendizaje?
Todas: De lo segundo (risas).
Raquel: Sí, hay un poco de los dos, al principio puede haber arrepentimiento, pero al final es más aprendizaje que arrepentimiento.
Charlotte: Sí, porque si no te lo tomas así para qué.
Escuchando este disco habéis mantenido una línea más estable que en Suerte, chica en cuanto a sonido manteniendo vuestro sonido rockero y punk. ¿Era vuestra intención hacer un trabajo más compacto?
Charlotte: Más estabilidad de sonido, pero mental (risas).
Raquel: No lo sé, eh.
Maite: Sí que teníamos la intención de hacer algo un poco más coherente. Tampoco había una intención de sobriedad ni mucho menos, pero sí que nos apetecía tener una paleta de sonidos un poco más concreta y no ir al estudio y ver qué pasaba con cada canción, sino tener un conocimiento previo y ver a qué queríamos encaminarlas antes. Luego si surgía algo dentro de la propia grabación que nos apetecía incorporar, pues genial, pero que tuviera un poco más de cuerpo. Eso ha hecho no que sean parecidas entre sí, pero que se nota que forman parte de un trabajo.
Raquel: El anterior nos ayudó también a aprender cómo hacer esto para que tuviese un concepto más compacto en todos los sentidos, no solo musicalmente sino visualmente, en general. Pero es todo un aprendizaje. Si no hubiéramos hecho el anterior disco, no habríamos podido hacer este. También habiendo girado mucho sabemos con lo que estamos cómodas con lo que no, con lo que podemos llevar a directo sin volvernos locas y lo que no. Un montón de cosas que hemos aprendido en los años que llevamos girando.
Hay muchas letras de desamor en el trabajo, ¿lo consideráis un disco para alguien que esté superando una ruptura?
Raquel: Hay un porcentaje alto, es una realidad.
Maite: Pero creo que lo puede escuchar mucho público, no alguien que esté atravesando una ruptura sino alguien que esté atravesando una ruptura consigo mismo o que esté un poco en una crisis vital. Al final, la ruptura es una excusa para ver un poco qué ocurre con una misma o con uno mismo, darse cuenta de ‘uy, me está pasando todo esto’, pero me pongo a indagar qué ocurre. Te metes ahí y te diviertes, sufres, lloras y tienes momentos más eufóricos y otros más tranquilos. Creo que el disco tiene un poco de todo.
Raquel: Evidentemente está el tema de la ruptura, pero también está lo que hay después de eso. El cómo puedes sanar eso y cómo te encuentras tú misma respecto a eso, no solo se queda en la ruptura. Investiga otras cuestiones.
En la canción Manifiesting decís eso de "estoy atrayendo lo que merezco", ¿manifestáis mucho además de trabajarlo o lo dejáis solo a trabajar?
Charlotte: Queriendo, queriendo no, pero de repente igual alguna cosa.
Raquel: Sí, sí. Maite manifiesta.
Maite: Sí, yo lo hago mucho. En el grupo como tal no lo hacemos, pero sí que digo ‘joder, ojalá ocurra esto’ y pasa. De tenerlo más en cuenta y decirlo para que ocurra, pero creo que es una práctica chula.
Raquel: No es ninguna tontería, no debería tomarse como una tontería. Esto es algo serio y que ocurre, pasa. Que la gente se ponga a investigarlo si quiere.
¿Cómo os lleváis con la etiqueta de lo punk?
Raquel: Creo que quizás a nivel actitud sí que podemos ser un poco punkis. Pero ojalá hubiese más gente así para que no destacásemos por nuestra actitud punk, que no es más que reivindicar cosas que nos parecen básicas para nosotras. ¿Eso por qué tiene que ser punk?
Maite: Lo que ocurre con nosotras creo que es que de pronto un grupo que en un porcentaje muy pequeño ha tenido unas letras o una actitud punki ha llegado a algo dentro de lo indie más mainstream o ha podido tener más visibilidad en estos circuitos. Los grupos superpunkis no suelen tener mucha cabida o al final no encuentran una prosperidad dentro de la música por así decirlo. Sí que ha habido algunos puntuales, pero no es la norma. Igual por eso destacamos, ojalá haya más gente que haga esto. Creo que destacamos en su momento porque éramos pibas y teníamos una actitud punki y hacía mucho que no ocurría eso, aunque ya hubiese ocurrido y estábamos despuntando un poco o teniendo un año de éxito o nos fuera bien. Pero no creo que seamos lo más punki que hay por ahí ni de lejos.
Raquel: También creo que hay gente muy punki en el mainstream. Cuando Young Beef, Bad Gyal o La Zowi empezaron a hacer algo. Quizás hay mucho punki en el urbano también.
Punkis sin guitarras, ¿no?
Raquel: Claro, creo que es un concepto mucho más amplio que solamente las guitarras, el grito, etc.
Maite: Casualmente en el rock hay menos punk y más pijo que en el urbano
La estética religiosa de este disco en el que para la portada os habéis transformado esta orden de monjas vestidas de rojo y habéis lanzado vuestros propios mandamientos. ¿Cómo surgió?
Charlotte: Desde la diversión básicamente. Trabajamos bastante el humor y nos reímos bastante.
Maite: Fue pura comedia, surgió porque Raquel llevaba mucho tiempo diciendo que teníamos que vestirnos para un concierto de monjas y que molaría. Se quedó esa idea ahí en un cajón y se recuperó para esto. Es dejar volar la imaginación.
Raquel: Sí, es lo más bizarro que te puedas imaginar (risas). Yo me imaginaba cuando nos planteábamos en los primeros conciertos como ir parecidas vestidas para dar una imagen así potente, pero a la vez meter la ironía o algo divertido, que es algo que hemos hecho siempre y nos gusta mucho. Salió un poco de reírnos de nosotras mismas y el rojo que es el color favorito de Maite.
Si tuvierais una asignatura fundamental de vuestro Manual avanzado de perra, ¿cuál sería?
Raquel: Terapia (risas). Terapia de amor, terapia individual, de grupo, en pareja. En resumen, terapia.