Bajar la temperatura cuando nos vamos a la cama no solo tiene ventajas económicas, sino que también puede mejorar de forma notable la salud y la calidad del descanso.
Algunos materiales como el ladrillo clásico, la piedra natural o el hormigón son difíciles de calentar, mientras que la elección del sistema de calefacción influye directamente en el consumo energético.
Se trata de una pintura de grafeno que, en teoría, transforma cualquier superficie en un panel radiante infrarrojo. Ha sido diseñado por el Instituto Italiano de Tecnología.