Los investigadores piden vigilar los cambios en las heces para una detección del cáncer de páncreas
Tienen unos signos específicos propios de que no se absorban las grasas.

El cáncer de páncreas, aunque no es de los más comunes, ya que ocupa el 8º puesto en frecuencia, según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, en 2023 tenía una incidencia anual de 8.993 casos, de los que 4.441 fueron varones y 4.552 mujeres.
Pero si hay un punto que preocupa especialmente de esta dolencia es la letalidad, ya que se sitúa el sexto puesto, según el Observatorio Global del Cáncer. Según los datos del registro EUROCARE (European Cancer Registry based study on survival and care of cancer patients) la supervivencia relativa del cáncer de páncreas al año del diagnóstico es del 21% y a los 3 y 5 años es del 7% y 5% respectivamente.
De ahí que sea cada vez más importante, tanto la detección temprana como los tratamientos que puedan alargar la esperanza de vida de los pacientes con este tipo de cáncer.
Este tipo de cáncer apenas presenta síntomas, de ahí que se dificulte también su detección, que suele darse por una tomografía computarizada abdominal, generalmente de forma fortuita.
Una de las formas en las que puede manifestarse es a través de cambios en los movimientos intestinales, ya que tal y como recoge el Frankfurter Rundschaul, "el cáncer altera el proceso digestivo y reduce la liberación de enzimas pancreáticas en el intestino que son importantes para la digestión", lo que hace que algunas grasas no se absorban y se excreten en las heces, provocando que estas cambien su apariencia.
Según el citado medio, estas pueden ser flotantes, de color pálido, gruesas, aceitosas o malolientes. Esto suele ir acompañado a unas deposiciones diarreosas, a veces con restos de grasa que se conoce como esteatorrea y a dolor abdominal, presente en el 80% de los diagnosticados con este cáncer.
Según la AECC, este dolor "suele producirse alrededor del estómago con irradiación a zona dorsolumbar o bien en modo de cinturón hacia ambos lados del abdomen, puede ser continuo o intermitente y habitualmente de intensidad media-alta por invasión de estructuras nerviosas en cuerpo o cola de páncreas".