Los datos que explican el desperdicio de alimentos en España
El despilfarro alimentario no sólo es un problema ético, sino además económico y ambiental. Ésta fue una de las frases más repetidas durante el debate en torno al desperdicio de alimentos organizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), y que reunió a representantes de todos los eslabones de la cadena alimentaria, desde agricultores a consumidores pasando por distribuidores.
Todos estos sectores están implicados y todos coincidieron en señalar la necesidad de atajar el desperdicio desde una perspectiva multidisciplinar, pero también apuntaron a los hogares como principales fuentes del despilfarro de alimentos. Estos son los datos que se manejan al respecto:
1. Un tercio de todos los alimentos producidos acaba en la basura
En un informe de 2011, la FAO advierte de que en el mundo se pierde o desperdicia un tercio de los alimentos producidos cada año para el consumo humano, aproximadamente 1300 millones de toneladas.
España es el séptimo país europeo que más comida desperdicia, después de Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia. En total, en nuestro país se tiran al año 7,7 millones de toneladas de alimentos. Los hogares tiran 1,36 millones de kilos al año, lo que supone 25,5 millones de kilos a la semana, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente (Magrama).
2. Tiramos casi el 5% de todos los alimentos que compramos
Según datos de Magrama, cada semana van a la basura 1,3 kilos de alimentos por hogar, es decir, el 4,5% de todos los alimentos que se compran.
3. Lo que más, alimentos no procesados
Ocho de cada diez hogares tiran alimentos, de acuerdo con el estudio de Magrama publicado el pasado enero. En ellos, lo que más se desecha (el 85,6%) son productos sin elaborar.
4. Motivos de este despilfarro
El 72% de los consumidores reconoce tirar alimentos por no organizar bien las compras; el 50%, porque se olvida de congelar ciertos productos, que permanecen en la nevera hasta que se echan a perder; y un 37% tira sobras, ya sea directamente del plato o tras haber pasado (sin éxito) por el frigorífico.
Por tanto, desde la OCU recomiendan, en primer lugar, hacer un examen de conciencia y autoevaluación. Una vez el consumidor sea consciente de lo que desperdicia, debe tomar medidas. Por ejemplo:
- Elaborar una lista de la compra en base a un menú semanal.
- No dejarse llevar por las ofertas del tipo 3x2, con las que se tiende a comprar en exceso.
- No ir al supermercado con hambre.
- No guiarse sólo por la estética de los productos. "Los tomates menos rojos no son menos buenos", recuerda Gemma Trigueros, Coordinadora de Alimentación de OCU.
- Ser creativos en la cocina. Trigueros anima a recuperar "las recetas de aprovechamiento de la abuela: las croquetas, el potaje, la salsa verde".
- Si es posible, recurrir a la atención personalizada en el comercio. "Si acudes a la frutería del barrio, el tendero te puede regalar las zanahorias feas como se hacía antes", comenta la experta. También existen iniciativas para acercar a productores y consumidores sin necesidad de intermediarios. En Madrid el primer sábado de cada mes se celebra el Día de mercado en Casa de Campo.
- First in, first out, que básicamente significa consumir lo que lleve más tiempo comprado. Es decir, poner los yogures más nuevos al fondo y comerse primero los más antiguos.
5. Desperdicio según tipos de alimentos
Quizá estos consumidores desconozcan que no todas las hortalizas feas están malas, que con fruta muy madura se pueden hacer mermeladas o compotas y que con el pan duro (aparte de tostadas) se puede preparar salmorejo.
Fruta, pan y verduras son, por este orden, los alimentos que más se tiran en los hogares.
Por recetas, éstas son las que más se tiran en los hogares españoles:
6. ¿ Cuándo tiramos más alimentos?
En primavera y verano se desperdician ligeramente más alimentos que en otoño e invierno.
7. ¿Cuánto se desperdicia en el mundo agrario?
Álvaro Areta, Responsable Técnico de Economía Agraria en COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), explica que el 28% de la superficie agraria va destinada al desperdicio; lo que es lo mismo, se malgastan 1.400 millones de hectáreas cultivadas.
"A veces, los precios son tan injustos para los agricultores, que les compensa más tirar la cosecha que recolectarla", lamenta. Por ello, desde COAG piden un ajuste en los costes y animan a la compraventa de productos sin intermediarios.