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Una abuela de 72 años despierta con la 'factura de la luz del infarto' por el tremendo error de dos años del proveedor

Una abuela de 72 años despierta con la 'factura de la luz del infarto' por el tremendo error de dos años del proveedor

Le reclaman un total de 17.000 lei, más de 3.400 euros.

Una persona con una factura en la manoGrace Cary

A sus 72 años, una mujer rumana se ha visto sorprendida por la descomunal factura de luz que recibió recientemente y ante la que ni ella ni su hijo encuentran una explicación razonable. Al tratarse de una persona pensionista, el montante es inasumible para ella y para el resto de su familia.

Ante una situación extrema como esta, su hijo decidió acudir a la empresa de suministros para saber qué había pasado y cómo era posible que la cifra fuera de nada menos que de 17.000 lei rumanos (3.415 euros). En palabras de su hijo al Observatornews, de Rumanía,  se trata de una cifra astronómica que no sería comprensible "ni siquiera teniendo una villa con más de 10 kW al día durante un mes".

"No sé cómo hicieron los cálculos", declaró resignado. Más si cabe debido a que su madre había pagado todas las facturas durante los últimos dos años. Pero el problema estaba en otro lugar... concretamente en el medidor de consumo. Y es que este no había sido leído desde hacía precisamente dos años.

Y esto contraviene claramente la ley del país de Europa del este, que establece que debe ser medido y comprobado cada tres meses. Y esa responsabilidad recae en el proveedor de la energía y nunca en el consumidor. Sin embargo, y aunque está claro que se trata de una suma económica que no se corresponde con el gasto de un mes, si una vez que la empresa se lleve el medidor a Cluj, y si se demuestra que no está defectuoso, la deuda tendrá que pagarla sí o sí.

Una posible solución es pagarla a plazos, tal y como exige su hijo -que espera que el caso se resuelva favorable a su madre-: "Que nos dejen pagarlo no por tres meses, sino por ocho o veinte meses para solucionar el problema y no quedarnos sin luz". Pese a ello, el hijo preguntó por qué no enviaron a alguien a leer el contador, pero la respuesta fue que no podían hacer nada, por lo que decidieron acudir a las autoridades.

Sin embargo, y pese a que puede sonar a un caso aislado, la realidad es que no lo es. O al menos, así lo apuntan medios nacionales tras consultar a empresas de abogados que llevan este tipo de situaciones. "Casos como este se cuentan por cientos", aseguran desde OPC Maramures, encargados de llevar las denuncias y reclamaciones de los particulares a los órganos competentes.

De hecho, un caso similar le tocó vivirlo también a otra señora de 60 años, a quien le reclamaban una factura de 9.000 lei (1.800 euros). En su situación, denunció que se encontraba sola, ya que su marido murió y no tenía cómo pagar tanto.