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Laia Valor, la bióloga marina enamorada de los tiburones que fue la primera en ver el pez diablo negro

Laia Valor, la bióloga marina enamorada de los tiburones que fue la primera en ver el pez diablo negro

Esta alicantina, perteneciente a la ONG Condrik, navegaba junto a los también biólogos marinos Marc Martín, Antonio Sabuco y David Jara.

La bióloga marina y descubridora de la diabla negra, Laia Valor.Imagen cedida

Laia Valor volvía el pasado 26 de enero a media tarde al puerto de Tenerife después de unas nueve horas en el mar buscando tiburones. Iba acompañada de sus compañeros de la ONG Condrik Marc Martín, Antonio Sabuco y David Jara, cuando vio algo oscuro y pequeño flotando casi en la superficie del agua. Avisó para ir a comprobar qué era porque era una forma que no le sonaba y que no estaba acostumbrada a ver. 

Sin casi saberlo en ese momento, los cuatro se iban a convertir en los primeros humanos en documentar la presencia de un pez diabla negra a plena luz del día en la superficie marina, ya que este vive en aguas tropicales o subtropicales, pero entre los 200 y los 2.000 metros de profundidad. Desde que lo hicieron público el pasado 5 de febrero con un vídeo publicado en Instagram, el hallazgo ha dado la vuelta al mundo, ha sido noticia en medios de todo el planeta y ha provocado todo tipo de comentarios.

"Estábamos teniendo la primera campaña de ir al mar a intentar buscar tiburones del año, volvíamos sin haber visto ninguno y fue justo cuando apareció. Vi algo negrito y pequeño, y me pareció que no era algo normal ni que tampoco era un plástico ni nada parecido, así que fuimos a ver. Fue un momento muy bonito porque somos todos biólogos y son cosas que emocional", afirma esta bióloga marina alicantina de 26 años, que reconoce que al final el estar tantas horas en el agua hace que su vista le permita reconocer animales o plásticos casi de forma instantánea.  

Cuando llegó al pez no sabía lo que era hasta que le vio la cara. "Era muy pequeño y hasta que no lo cogimos no sabía lo que era. Marc se puso a gritar y fue increíble, pero de verdad que no me lo habría imaginado así", comenta. Tras darse cuenta de lo que era fueron David y Marc los que estuvieron "un buen rato" sacando las fotos y los vídeos que se han compartido y que suman millones de reproducciones. Ni ellos mismos, confiesa, se esperaban una repercusión semejante.

"Es muy fuerte. Sabíamos que teníamos algo chulo porque es un animal que no se ve y que era un contenido interesante, pero lo fuerte que ha sido no lo esperábamos, ha sido muy heavy y yo creo que nadie se lo podía imaginar", se sincera, destacando que en ningún momento temieron por que les atacara ni nada parecido. "Era muy pequeñito y se le veía que no estaba bien y que estaba muy desorientado", asegura.

De hecho, el animal, cuando lo encontraron, estaba en los últimos minutos de vida, ya que murió con ellos siendo testigos. Valor cuenta que lo introdujeron en un bote de agua marina que llevaban para que Marc lo entregara al Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA), perteneciente al Cabildo de Tenerife.

"Tiene sentido que estuviera así porque no es su hábitat, suponíamos que algo le estaba pasando porque no es normal que aparezca ahí. No estaba en buen estado y al cabo de unas horas el pez ya murió", describe Valor.

"La respuesta ha sido bonita y significa que interesa"

El hallazgo de este pez diablo y todo el alcance que ha tenido significa que, memes, bromas y comentarios jocosos aparte, la fauna y la vida marina interesa mucho más de lo que se puede imaginar. También confirma el desconocimiento que hay sobre las profundidades marinas.

"Todo lo vivido con este pez es que no conocemos nada de lo que pasa ahí abajo, la gente se ha visto que tiene curiosidad y hay que investigar porque la respuesta que ha habido ha sido muy bonita y significa que interesa", apunta Valor, que pide junto a sus compañeros de Condrik una mayor financiación para seguir investigando y desarrollando proyectos (se puede colaborar a través de condrik.researchconservation@gmail.com).

La bióloga reconoce que nunca esperaba ver este tipo de pez en directo antes de confesar que, como amante del mar y de la biología marina, sí que le gustaría bajar a las profundidades marinas y conocer más de ese entorno: "Siempre he tenido esa curiosidad de bajar, no por este caso, porque he crecido unida a este mundo viendo documentales, etc". 

Imagen cedidaDe izquierda a derecha, Marc Martín, David Jara, Laia Valor y Antonio Sabuco, los autores del vídeo del pez diablo.

"Aquí en Tenerife hay muchísima vida grande que se alimenta en el fondo del mar, baja grandes dimensiones y se alimenta, siempre he pensado en lo que tiene que haber ahí abajo para sustentar la vida que vemos. No se sabe nada de la vida del mar, es que no te la acabas", añade.

Sin embargo, lo que no dio crédito fue de las teorías locas que surgieron a raíz del descubrimiento, como una en la que la relacionaba con el fin del mundo. Valor hasta agrupa en cinco bloques diferentes todos los comentarios que ha ido leyendo durante estos días.

"Estaba la gente que decía que era IA, los que soltaban comentarios de cuñados como el de que 'se parece a mi suegra', los de los memes y las bromas, los que se creían biólogo y, también, los que seguían una teoría conspiratorio. Eso sí, no me esperaba en absoluto que lo vincularan al apocalipsis, pero la verdad que tampoco me sorprende", afirma Valor, que bromea diciendo que todo esto lo veía casi como si estuviera en una butaca de un teatro.

Ella se encarga desmentir cualquier teoría conspiranoica relatando básicamente que, lo primero de todo, es imposible saber si no ha ocurrido antes. Valor comenta que es "un animal pequeñísimo" y que ella lo pudiera haber visto es "una suerte".

"Pero esto no te garantiza que no haya pasado antes y que nadie lo haya visto. Si pasamos 15 minutos más tarde se lo podrían haber comido o podríamos haber pasado 10 metros más lejos y no verlo, etc. Lo único que sabemos es que es la primera vez que se ha registrado, pero no que es la primera vez que ha pasado. Entonces, de ahí a vincularlo al apocalipsis…", ironiza la bióloga. 

La imagen de la diabla negra tomada por Marc Martín.Marc Martín (@Vidamarina.tenerife)

Un subidón para Condrick

En 2021 Antonio Sabuco, Jordi Abad y Carlos Sarria fundaron la ONG Condrik mientras estaban estudiando el máster de Biología marina. Lo hicieron con la intención de promover la investigación, conservación y divulgación de tiburones y rayas en el entorno de la isla de Tenerife.

A ellos se sumó después Valor, que se unió mientras también hacía el máster de Biología marina. "Hice mi proyecto fin de master con ellos, se portaron muy bien conmigo y al final hacían lo que yo siempre había soñado", apunta. 

Ninguno de ellos viven de Condrik. Todo el tiempo que dedican es por amor al arte y por intentar formarse un futuro en este mundo: "Está siendo muy chulo porque es una cosa súperpequeñita, pero cuesta muchísimo tener un proyecto así siendo investigador joven e independiente entre comillas. Nos falta más financiación para poder vivir de ello".

De hecho, Valor ha estado trabajando en una empresa de turismo en Las Azores, a la que tendrá que volver en abril. "Estamos invirtiendo tiempo y dinero porque nos cuesta salir al mar para darnos de a conocer y poder sacar cosas que nos permitan vivir de eso", sentencia.

Espera que este descubrimiento tan único, aunque no sea relacionado con un tiburón, les permita ganar fama y que sea un espaldarazo para asentar los pilares de una vida profesional vinculada a la fauna marina. Porque, como destaca y como se puede comprobar en sus redes sociales, la vida marina corre por sus venas.

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Alfredo Pascual es redactor de Virales en El HuffPost en Madrid. Escribe sobre noticias de televisión, política, redes sociales, deporte, etc. Estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un máster en Periodismo de investigación, datos y visualización en la UNIR. Antes de entrar en El HuffPost estuvo en la Cadena Ser y en el Heraldo de Aragón. Puedes contactar con él en alfredo.pascual@huffpost.es