Adela Cortina (79), filósofa: "No nos molestan los extranjeros futbolistas o turistas, solo los pobres. La 'prioridad nacional' es una barbaridad"
No obstante, la catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia cree que la regularización debería haberse abordado "hace dos años, de forma ordenada y serena".

Durante las últimas semanas, hay dos palabras que se han repetido sin cesar en el panorama político: prioridad nacional. Se trata de un concepto acuñado por Vox que, según el partido de ultraderecha, se basa en la priorización de los españoles sobre los inmigrantes en el acceso a los servicios públicos.
El concepto ha adquirido gran relevancia después de que el PP aceptara incluirlo en los pactos alcanzados con Vox para gobernar Extremadura y Aragón. Desde la formación dirigida por Alberto Núñez Feijóo matizan que supone anteponer a las personas con un arraigo real, duradero y verificable con el territorio sobre las que no cumplen esas condiciones.
A esa idea se ha referido recientemente Adela Cortina, filósofa y catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia. Para ella, esa idea impulsada por Vox es "una barbaridad".
En una entrevista en El País, Cortina, quien obtuvo el Premio Nacional de Ensayo 2014, ha destacado que "no nos molestan los extranjeros futbolistas o turistas, solo los pobres. La 'prioridad nacional' es una barbaridad".
No obstante, la filósofa ha expresado que "debía haberse abordado la regularización de migrantes cuando entró la ILP en el Parlamento, hace dos años, de forma ordenada y serena. Se dejó y ahora se aborda de golpe y porrazo para 500.000 personas. Ha sido un error, y si hay quien protesta porque estamos saturados es porque estamos saturados, por eso a muchos les puede apetecer pasar por delante de quien no paga la Seguridad Social. Demostremos que se puede hacer bien para que no perjudique a nadie".
En ese sentido, al ser preguntada acerca del crecimiento de la xenofobia, Adela Cortina ha afirmado que "el problema no es la ultraderecha ni la ultraizquierda, sino que estamos haciendo justo lo contrario de lo que hizo El País en la Transición: buscar acuerdos, consensos, lo que se puede compartir. Gente que se enfrentó a la muerte fue capaz de buscar entonces esa concordia. ¿Y hoy qué se hace? Lo contrario, se levantan muros entre unos y otros".
