
paraísos fiscales


Trump y los paraísos fiscales
Donald Trump es un señor que tiene tal aversión a pagar impuestos que, sencillamente, ha dejado de pagarlos. Ese dato es muy desalentador sobre la futura colaboración de EEUU con Europa para combatir la gigantesca evasión fiscal que constituye una de las vergüenzas más notables del planeta en el que vivimos.

Los paraísos fiscales son una vergüenza a escala global, es hora de acabar con ellos
Ningún país puede enfrentarse a esta compleja conspiración financiera global a solas. Se necesita una acción coordinada y coherente a escala global. Las medidas actuales que intentan que haya una mayor transparencia con respecto a los dueños del dinero depositado en las empresas fantasma pueden ser parte de la solución, pero necesitamos deshacernos de los paraísos fiscales de raíz.

Revolución fiscal
El enfado ciudadano con las evidencias de fraude y evasión fiscal no para de crecer, mucho más en el clima de descontento social que ha generado la crisis y ante la alarma política que está provocando el crecimiento de la desigualdad en el seno de las sociedades de Occidente.



Quién, para qué y cómo el filtrador filtró al filtrador
Nos anuncian millones y millones de datos y documentos filtrados al Süddeutsche Zeitung, provenientes de la firma panameña Mossack Fonseca. Pero, ¿con qué criterio se filtraron los papeles de Panamá? ¿Quién determinó el criterio y los límites de la filtración?¿Quién filtra al filtrador? ¿Qué, cómo, por qué, para qué?





Los papeles de Panamá: pruebas de la necesidad de un cambio
Mientras vivamos en una sociedad que glorifique la riqueza y el poder, no debería extrañarnos conocer más casos de aprovechamiento para adquirir poder y riqueza. Pero en un mundo donde todos estamos interconectados y dependemos unos de otros, esa forma de pensar es letal social y económicamente.





El sastre de Panamá hace trajes con papeles
Al infierno (fiscal) y a la nada (financiera) están condenados los pobres paganos, los que con su nómina y su salario (a veces también con su conciencia recta y justa) pagan los impuestos debidos y contribuyen al mantenimiento de los servicios sociales y comunitarios básicos. Pero luego están los amparados bajo el amoroso manto de santa Thatcher y san Reagan, los buenos, los llamados a morar en el paraíso (fiscal).


