Un nuevo documental de la televisión británica expone que el líder nazi sufría el síndrome de Kallmann, una afección que interfiere en el desarrollo normal de la pubertad y puede provocar anomalías en los órganos sexuales.
Cuando Hitler publicó la primera versión de esta suerte de biblia nazi, los críticos y la política alemana lo vapulearon, sin ser conscientes del éxito que tendría después.
Este 8 de mayo (¿o quizá fue el 9?) se recuerda una rendición que cambio Europa, entre certezas hechas añicos. El mundo que surgió de aquella firma se ha dado la vuelta, los aliados no lo son y los adversarios, amigos. La memoria, también, flaquea.
Por los meandros de nuestra sociedad discurre una amenaza que pone en jaque el sistema democrático y, mientras esto pasa ante nuestros ojos, dejamos que siga su curso.