Ni uno ni dos: el desconocido pueblo triple de España que se oculta tras esta sublime sierra
Un lugar donde la naturaleza, la historia y la cultura se entrelazan.

España es un país con miles de pequeñas localidades que esconden historias, tradiciones y paisajes únicos. Desde aldeas medievales hasta villas marineras, cada rincón tiene su propia identidad y encanto. Algunos municipios presentan particularidades que los hacen todavía más especiales. Este es el caso de un pueblo granadino que está formado a su vez por tres municipios que en el año 1973 se fusionaron en uno solo.
Estamos hablando de Los Guájares, un pueblo semiescondido en la sierra granadina que está conformado por Guájar Faragüit, Guájar Fondón y Guájar Alto. Más allá del nombre, los tres tienen en común que han sabido conservar la esencia de la arquitectura tradicional granadina, con las emblemáticas casas blancas y callejuelas empedradas en las que perderse. Un rincón especial donde la naturaleza, la historia y la cultura se entrelazan.
El entorno natural que rodea Los Guájares es un paraíso para los amantes del senderismo, con rutas que serpentean entre montañas, ríos y valles exuberantes. De hecho, los tres pueblos están unidos mediante bosques de pino carrasco y encinas, olivares y plantaciones de cultivo tropicales, todo ello con el sonido de los arroyos como banda sonora. El agua lleva hasta la cascada del río de la Toba o a las chorreras de los Corrales y de la Cucharera.
Un legado histórico y cultural
Los Guájares no solo destaca por su entorno natural, sino también por su legado histórico. Durante la época musulmana, la zona era un enclave estratégico y agrícola, lo que llevó a la construcción de infraestructuras hidráulicas avanzadas. Sus primeros pobladores probablemente fueron almohades que vivían en alquerías, aunque poco después el lugar se repobló con la llegada colonos de otras regiones tras la expulsión de los moriscos.
A pesar de su belleza y riqueza cultural, Los Guájares sigue siendo un destino poco conocido para muchos. Su topónimo deriva del vocablo árabe wa-rum, que significa abrupto o de difícil acceso, el cual hace referencia a la sierra de terrenos escarpados que lo rodea. Tanto es así que en su momento se realizó una modificación del espacio físico para facilitar la accesibilidad, realizando acequias de derivación y otras obras hidráulicas, así como el aterramiento del terreno para cultivos agrícolas.
Hoy en día, este municipio granadino sigue siendo un lugar donde el tiempo parece detenerse, permitiendo a los visitantes desconectar del bullicio urbano y conectar con la esencia más pura de Andalucía. Un rincón de Granada que, aunque desconocido para muchos, promete una escapada diferente alejada de las rutas turísticas convencionales donde la historia, la naturaleza y la autenticidad conviven en armonía.