En supermercados de Europa se empieza ver la leche de 6 millones de bacterias que en España es difícil encontrar
No se recomienda su consumo y, siempre que se haga, debe ser hirviéndola previamente.

La leche cruda lleva varios años en el centro de la polémica. Los especialistas son claros, aunque no está prohibido su consumo, sigue sin ser nada recomendable. Ejemplo de ello es que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) desaconseja el consumo de leche cruda sin hervir previamente, debido al riesgo de presencia de microorganismos patógenos.
A diferencia de las leches pasteurizadas, conocidas como frescas, esta no se somete a ningún tratamiento térmico, sino que se enfrían directamente tras ser ordeñadas de la vaca.
Las leches pasteurizadas se calientan a 72ºC durante 15-20 segundos y se enfrían rápidamente a 4ºC, mientras que la leche uperizada o UHT, la esterilización se produce al calentarla a 150ºC durante uno o dos segundos.
En España, esta leche es muy difícil de comprar, pero en Europa se está convirtiendo en un producto cada vez más frecuente en los supermercados. Según recogen en el medio finlandés Yle, la cadena de supermercados finlandesa K-Group vende decenas de miles de litros de leche cruda al año.
Esto se da, sin embargo, con un único proveedor en el país. La empresa Koivula Milk & Cheese es actualmente el único productor de leche cruda envasada para la venta en Finlandia.
Antes de su consumo, se recomienda calentarla a una temperatura de 72ºC al menos unos 15 segundos, aunque ni así se aseguraría un consumo 100% seguro ya que se encuentran bacterias como la salmonela, la listeria, la brucela, responsable de la brucelosis o la escherichia coli enterohemorrágica, que se distingue de las demás e.coli por producir una toxina llamada shiga que daña el revestimiento intestinal provocando diarrea con sangre.
Pekka Juntunen, higienista de la ciudad de Oulu (Finlandia), asegura al citado medio que la leche cruda cuenta con "6.000 bacterias por mililitro, lo que significa que hay aproximadamente seis millones de bacterias en un tarro de leche de un litro".
Además, esta leche debe conservarse a una temperatura inferior que la leche pasteurizada o UHT, entre 0ºC y 4ºC, una temperatura que no suelen alcanzar los frigoríficos convencionales.