Asombro entre la comunidad de arqueólogos por el fósil de un reptil marino de 131 millones de años con un tesoro extraordinario
El hallazgo ha tenido lugar en Chile.

Ictiosaurios. Ese es el nombre con el que se conoce a un grupo de reptiles marinos ya extintos que poblaron sobre todo el hemisferio norte del planeta hace entre 252 y 66 millones de años, es decir, durante el Mesozoico.
En el año 2009, Judith Pardo-Pérez, paleontóloga de la Universidad de Magallanes (Chile), desenterró los restos fosilizados de un ictiosaurio. Ese reptil marino, que fue bautizado como Fiona, guardaba en su interior un tesoro extraordinario que recientemente ha sido desvelado.
Tal y como recoge el medio de comunicación rumano Descopera, en principio los investigadores encontraron en Fiona los restos de un único feto de ictiosaurio de 15 centímetros de longitud. Sin embargo, se ha descubierto que Fiona tenía en su interior gemelos.
La citada paleontóloga halló un esqueleto completo de ictiosaurio en el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile. El derretimiento del glaciar chileno Tyndall fue el que hizo posible encontrar los restos del ictiosaurio incrustados en la roca. El ejemplar pertenece a la especie Myobradypterygius hauthali.
En 2010 se realizó un análisis en profundidad que sugirió la existencia de un embarazo en el ictiosaurio. No obstante, la excavación completa y la confirmación del feto se llevaron a cabo en 2022.
"El espécimen fue excavado en el borde del glaciar patagónico entre marzo y abril de 2022 y corresponde al primer ictiosaurio completamente excavado en Chile", ha destacado el equipo de investigadores en un artículo publicado en la revista Journal of Vertebrate Palaeontology.
Tras realizar un examen exhaustivo por medio de tomografía computarizada, los investigadores han estimado que la longitud del ictiosaurio era de unos 3,5 metros y que vivió hace unos 131 millones de años.
Además, los científicos han descubierto que las vértebras del feto eran inusualmente grandes en comparación con el tamaño de la madre ictiosaurio. Ello arroja una información desconocida hasta el momento sobre la especie Myobradypterygius hauthali.
El extraordinario estado de conservación del fósil de ictiosaurio durante tantos millones de años se debe a la concurrencia de unas circunstancias ambientales únicas. Según el estudio, el cadáver fue enterrado rápidamente en sedimentos, lo que lo protegió tanto de la descomposición como de las alteraciones físicas.
La reproducción de los ictiosaurios
Por otro lado, del fósil también se ha extraído información muy relevante en lo que se refiere a la reproducción de los ictiosaurios. Aunque se cree que algunas especies anteriores de ictiosaurios daban a luz a sus crías con la cabeza por delante, el fósil de Fiona aporta pruebas de un método diferente de nacimiento.
La posición del feto en el interior de Fiona apunta un nacimiento con la cola hacia delante. Esa clase de nacimiento con la cola por delante es similar al de mamíferos marinos modernos como delfines y ballenas, lo que sugiere una adaptación evolutiva convergente.
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