A la caza de la libido femenina
Cincuenta sombras de Grey fue solo el primer paso. Películas, libros y publicidad no cesan de incitar al consumo a través de la pulsión sexual femenina. Pero no ha sido la novela (y su consiguiente marketing) de E.L. James la primera en encontrar aquí un filón; hace ya 25 años, Coca-Cola daba la vuelta al concepto de obrero que piropeaba a las chicas presentando a un descamisado trabajador que cada día a las 11:30 se tomaba un respiro para beber su refresco.
Una década antes, Levi’s hacía lo propio con un chico que, forzado ante la ausencia de una lavadora en casa y barreño para lavar la ropa a mano, decidía ir a una lavandería y marcarse uno de los streptease más míticos de la publicidad ochentera.
En ambos casos se pudo conocer por dónde iba el deseo sexual de las mujeres de la época… pero ¿cómo funciona la libido femenina ahora?
El cerebro de la mujer es el arma más poderosa de pulsión sexual y no tanto la vista. “La principal diferencia [respecto a la masculina] es que el deseo femenino es menos constante. Aparece con mucha intensidad en algunos momentos del ciclo menstrual, pero el resto del tiempo es más dependiente de la estimulación externa, de ahí la importancia de la situación y el contexto. Responde más a factores sociales, culturales… a las circunstancias externas”, explica Alfredo Oliva, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla.